miércoles, 2 de septiembre de 2009

Odio.






Odio los aeropuertos.
Odio tener que soportar colas interminables entre maletas y cientos de equipajes de mano, donde no ni siquiera puedes ver la pantalla que te indica cual es el mostrador de facturación por donde debes de pasar. Quizás llegues a tu destino, o puede que no.
Odio ver cómo recogen el billete de avión destino "Donde quiera que me lleven" donde no aparece tu nombre, mientras te agobian los otros pasajeros.
Odio tener que dar el último abrazo y separarme en el control policial.

Odio las despedidas.
Odio que te vayas.

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